Jueves, 17 de Septiembre de 2026

Actualizada Jueves, 17 de Septiembre de 2026 a las 09:31:06 horas

Vicente Bolufer
Miércoles, 16 de Septiembre de 2026 Tiempo de lectura:

Teulada reivindica el moscatel como patrimonio, paisaje y futuro en el Riurau del Bancal Roig

La I Jornada Enoturística ‘Temps de Moscatell’ ha reunido en el Riurau del Bancal Roig a agricultores, bodegas y profesionales del vinoLa I Jornada Enoturística ‘Temps de Moscatell’ ha reunido en el Riurau del Bancal Roig a agricultores, bodegas y profesionales del vino

Agricultores, bodegas, la DO Vinos de Alicante y sumilleres protagonizan la primera jornada ‘Temps de Moscatell’, marcada también por la preocupación ante la falta de relevo generacional y el abandono del campo

El moscatel ha sido esta tarde mucho más que un vino en Teulada. Ha sido paisaje, arquitectura, memoria familiar, agricultura y también una reflexión sobre el futuro de un cultivo que durante generaciones ha marcado la economía y la forma de vida del municipio.

 

El Riurau del Bancal Roig ha acogido este miércoles la I Jornada Enoturística ‘Temps de Moscatell’, organizada por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Teulada y concebida como un punto de encuentro entre agricultores, bodegas, profesionales del vino y vecinos. La periodista Marina Vallés ha conducido una jornada que ha comenzado recordando precisamente esa relación histórica entre Teulada y su producto más emblemático: “Es tiempo de vendimia, de escaldà, de estisorà. Es tiempo de uva recién cosechada, de calderas, de cañizos al sol. Es tiempo de moscatel”.

 

El escenario tampoco ha sido casual. El Riurau del Bancal Roig, una construcción de siete arcos del siglo XIX, conserva la huella de aquella época en la que los cañizos cargados de pasa tenían que protegerse de la lluvia. El propio hilo conductor de la jornada ha servido para recordar cómo el Moscatel de Alejandría transformó no solo la economía, sino también el paisaje y la arquitectura rural de la Marina Alta.

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Una mesa con toda la cadena del moscatel

 

La mesa redonda ha reunido al alcalde de Teulada Moraira, Raúl Llobell; el presidente de la DO Vinos de Alicante, José Juan Reus; la secretaria de la Associació d’Agricultors de Raïm de Moscatell de Teulada, Toñi Álvarez; José María Bolufer, de Finca Les Basses; Cristina Rodríguez, de M de Alejandría; Paco Cotino, de Montesanco, y Joselina Vallés, presidenta y CEO de Bodega Teulada. Antonio Llobell, de Bodegas Antonio Llobell, excusó su asistencia por motivos laborales.

 

Una de las intervenciones más reivindicativas ha sido la de Joselina Vallés, quien ha insistido en la necesidad de que el propio municipio y la comarca otorguen mayor valor al producto local. Vallés ha recordado que detrás de cada botella existe un trabajo que comienza mucho antes de la vendimia y se prolonga durante todo el año, desde la poda hasta el embotellado. También ha evocado el peso que tuvo el cultivo hace apenas tres décadas, cuando, según explicó, en Teulada llegaron a trabajar alrededor de 30 cuadrillas y se producían millones de kilos de uva. Su mensaje ha sido claro: conservar el cultivo depende también de consumirlo y defenderlo.

 

Desde Montesanco, Paco Cotino ha explicado el camino que llevó a una bodega nacida en Requena a apostar por Teulada. El enólogo ha definido el cultivo sobre las terrazas y márgenes de piedra de la Marina Alta como una auténtica “viticultura heroica” y ha destacado el potencial que observó tanto en el Moscatel como en la arquitectura tradicional. Esa apuesta acabó traduciéndose en la recuperación de un espacio agrícola y de sus riuraus, además de la plantación y recuperación de viñedo.

 

Tradición e innovación en una misma uva

 

Cristina Rodríguez, responsable de M de Alejandría, ha mostrado otra cara del Moscatel, la de la innovación. Su proyecto congela la uva una vez vendimiada para concentrar el mosto y buscar que el vino conserve la intensidad aromática y gustativa del propio grano.

 

Rodríguez ha explicado que la técnica está inspirada en los ice wine elaborados en países como Alemania o Canadá, aunque adaptada al Moscatel de Teulada. La bodega parte de un proyecto familiar de apenas hectárea y media y acumula ya doce años de trayectoria. También ha reivindicado la singularidad que, a su juicio, proporciona al Moscatel la proximidad del Mediterráneo y ha señalado el simbolismo de presentar el vino precisamente en un riurau vinculado a su propia historia familiar.

 

Por su parte, José María Bolufer, de Finca Les Basses, ha reivindicado los riuraus como mucho más que construcciones antiguas. Los ha definido como el testimonio material de una actividad económica que llegó a transformar profundamente la comarca y ha comparado el auge de la pasa durante el siglo XIX con una auténtica revolución productiva que dejó tras de sí una arquitectura propia.

 

Solo seis familias y un relevo que no llega

 

La situación actual del campo ha ocupado buena parte de las intervenciones. Toñi Álvarez, secretaria de la Associació d’Agricultors de Raïm de Moscatell de Teulada, ha señalado entre los principales problemas la presión de la fauna —especialmente jabalíes, conejos y aves—, los efectos del clima, la reducción de las cosechas y, sobre todo, la falta de relevo generacional.

 

Álvarez ha asegurado que actualmente quedan seis familias vinculadas al colectivo frente a una presencia mucho mayor en décadas anteriores. “No hay un relevo generacional preparado”, ha advertido, al tiempo que reclamaba un mayor respaldo de las administraciones para pequeñas explotaciones que tienen mayores dificultades para asumir los costes y riesgos de la actividad.

 

El presidente de la DO Vinos de Alicante, José Juan Reus, ha compartido esa preocupación por la rentabilidad del cultivo. Reus ha vinculado directamente el mantenimiento del viñedo con la posibilidad de que el agricultor reciba un precio que le permita continuar trabajando la tierra y ha advertido del abandono progresivo de parcelas cuando cultivar supone pérdidas.

 

También ha destacado las características particulares del Moscatel cultivado junto a la costa de Teulada, que, según explicó, presenta diferencias de color, consistencia y comportamiento respecto al cultivado en zonas más interiores de la propia Marina Alta.

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“Apostar por el moscatel en Teulada no es una opción”

 

El alcalde, Raúl Llobell, ha cerrado la mesa redonda defendiendo el papel de las administraciones en la conservación del sector primario. “Apostar por el moscatel en Teulada no es una opción”, ha señalado, vinculando el producto no únicamente con la agricultura, sino con la historia, la cultura y la tradición del municipio.

 

Llobell ha reconocido las dificultades derivadas de la rentabilidad, el relevo generacional y el cambio climático, y ha defendido que jornadas como ‘Temps de Moscatell’ sirvan para reforzar el orgullo y el consumo del producto local.

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Cinco vinos para mostrar las distintas caras del Moscatel

 

Tras la mesa redonda, el protagonismo ha pasado a las copas. Cuatro integrantes de la Asociación de Sumilleres de la Provincia de Alicante —José Diego Ortega, Margarita López, Luis Blanco y Guillermo Llopis— han dirigido una cata con diferentes elaboraciones de las bodegas de Teulada.

 

La experiencia ha permitido comprobar hasta qué punto una única variedad puede ofrecer perfiles muy distintos. Se han catado Moscatel Antic, de Les Basses, acompañado de salpicón de pulpo; Mon, de Montesanco, con una tosta de queso curado y anchoa; Vent de Gregal, de Bodega Teulada, junto a una coca de espencat; Bouquet SemiSeco, de Bodegas Antonio Llobell, con crep de salmón y queso, y M de Alejandría, acompañado de una tosta de sobrasada y gelée elaborada con el propio vino.

 

José Diego Ortega ha resumido una de las ideas centrales de la tarde al definir el vino como un “paisaje embotellado”, destacando que detrás de cada copa existe el trabajo de agricultores, bodegueros y profesionales que hacen posible que el territorio llegue finalmente hasta el consumidor.

 

La música en directo del saxofonista Carmelo Fresneda ha acompañado una tarde en la que el Riurau del Bancal Roig ha recuperado, aunque con un lenguaje diferente, parte del sentido que tuvo durante generaciones: ser un lugar directamente vinculado al Moscatel de Teulada.

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