José Muñoz escucha en Teulada las reivindicaciones del campo en plena vendimia del moscatel
La Cooperativa San Vicente Ferrer trasladó al diputado autonómico problemas como la burocracia, los daños de la fauna, la competencia exterior y la falta de relevo generacional, mientras la bodega afronta una campaña que supera en torno a un 15% la producción de 2022 y 2023
La situación del campo, el futuro del moscatel de Teulada y las dificultades que afrontan quienes todavía mantienen viva la agricultura centraron la visita realizada por el diputado autonómico y portavoz de Agricultura, Pesca y Ganadería de VOX en Les Corts Valencianes, José Muñoz, a la Cooperativa San Vicente Ferrer de Teulada.
Una jornada que llevó al representante autonómico desde las instalaciones de la bodega hasta los propios bancales y que permitió sentar alrededor de una misma mesa a representantes políticos, agricultores y productores de uva de vinificación y de mesa.
Para Joselina Vallés, presidenta de la Cooperativa San Vicente Ferrer, la visita tuvo un significado especial. Después de tres décadas vinculada profesionalmente a la bodega, reconocía que no recordaba un encuentro institucional de estas características: «En mis 30 años de trayectoria aquí en la bodega es la primera vez que nos visita un político de esta envergadura, un diputado de Les Corts».
Pero más allá del componente institucional, la reunión sirvió para poner encima de la mesa una larga lista de problemas que, según Vallés, condicionan cada vez más el trabajo cotidiano de las pequeñas explotaciones agrícolas.
![[Img #45681]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/09_2026/6168_jose-munoz-durante-la-visita-a-la-cooperativa-san-vicente-ferrer-de-teulada-junto-a-joselina-valles-y-rafael-samaniego.jpg)
«A veces ni queriendo nos dejan trabajar»
Uno de los asuntos que ocupó buena parte del encuentro fue la carga burocrática que soportan agricultores y pequeñas empresas vinculadas al sector.
Vallés resumió el malestar con una frase que, asegura, se repitió durante la jornada: «A veces ni queriendo nos dejan trabajar».
La presidenta de la Cooperativa considera que las exigencias administrativas y los controles deberían tener en cuenta la dimensión de cada explotación o empresa.
«No pueden tratar igual a un agricultor o una empresa que factura 300.000 euros al año que a una gran empresa que puede facturarlos en una semana», señaló, aludiendo a las inspecciones, controles de calidad y obligaciones administrativas que deben afrontar estructuras empresariales formadas en muchos casos por apenas cuatro o cinco trabajadores.
La protección del sector primario, las restricciones sobre determinados productos fitosanitarios, los costes energéticos o las condiciones en las que compiten los productos europeos frente a las importaciones procedentes de terceros países fueron otras de las cuestiones planteadas.
Desde la Cooperativa se defendió especialmente la necesidad de adaptar determinadas normativas a las peculiaridades de una agricultura mediterránea caracterizada en la Marina Alta por el minifundismo y por unas condiciones climatológicas cada vez más exigentes.
Vallés puso como ejemplo el cultivo de la uva, que necesita protección frente a enfermedades como el oídio o el mildiu, y reclamó que las decisiones sobre productos fitosanitarios tengan en cuenta las necesidades reales de cada cultivo.
Los daños de la fauna, otro de los grandes problemas
La presencia de fauna y sus efectos sobre las cosechas fue también uno de los asuntos centrales de la visita.
Según la nota remitida posteriormente por VOX, el grupo parlamentario considera que el aumento de determinadas poblaciones cinegéticas está provocando importantes pérdidas entre los agricultores y apuesta por la actividad cinegética como instrumento para controlar esas poblaciones.
Vallés también trasladó durante la reunión los problemas que están ocasionando determinadas especies, entre ellas el torcaz, en una campaña en la que cada kilo de uva resulta especialmente importante.
José Muñoz se comprometió, según explicó la presidenta de la Cooperativa, a mantener un nuevo encuentro para profundizar en cuestiones como la fauna, la sequía y las ayudas al sector.
La visita incluyó un recorrido por la bodega, los bancales y las instalaciones donde se realiza la selección de la uva.
Muñoz destacó durante la jornada el valor de la moscatel de Alejandría, una variedad que en esta comarca permite un aprovechamiento especialmente singular: uva de mesa, elaboración de vino y producción de pasa.
Uva de mesa y vino, «todos tenemos que ir de la mano»
Precisamente esa triple utilización del moscatel llevó a la Cooperativa a incorporar también al encuentro a representantes del sector de la uva de mesa.
Vallés quiso remarcar que ambos sectores no deben verse como competidores. «Todos vamos de la mano y todos tenemos que defender el moscatel. Ellos en su ámbito de la uva de mesa y nosotros en el de la vinificación, pero no somos enemigos».
La presidenta considera que la continuidad del cultivo depende de que exista una estrategia común que permita dar valor económico al producto y mejorar la remuneración que recibe el agricultor.
Durante la entrevista puso como referencia otras pequeñas denominaciones y territorios vitivinícolas donde el producto local ha conseguido posicionarse con precios considerablemente superiores.
Para Vallés, esa valorización termina repercutiendo directamente en quien mantiene los bancales.
La reflexión cobra especial importancia en una comarca sometida a una fuerte presión urbanística y turística. La Cooperativa también planteó la necesidad de proteger los suelos agrícolas y evitar que la pérdida de cultivos siga transformando el paisaje tradicional.
Desde VOX añadieron que el abandono de parcelas agrícolas incrementa además la vulnerabilidad del territorio ante los incendios forestales, al desaparecer zonas cultivadas que pueden actuar como discontinuidades dentro del terreno.
![[Img #45680]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/09_2026/94_uva-moscatel-entrando-en-la-bodega-en-plena-campana-de-vendimia.jpeg)
Una vendimia con casi 50.000 kilos en apenas quince días
La visita se produce, además, en uno de los momentos de mayor actividad del año para la Cooperativa de Teulada: la vendimia.
Y la campaña está dejando cifras sensiblemente mejores que las de los últimos años.
Según explicó Joselina Vallés, en apenas quince días desde la apertura de la bodega habían entrado ya cerca de 50.000 kilos de uva.
La producción se sitúa aproximadamente un 15% por encima de la registrada en 2022 y 2023, dejando al margen 2024, un ejercicio especialmente condicionado por la sequía.
Las lluvias hacían prever inicialmente una cosecha todavía mayor, pero las elevadas temperaturas están acelerando la evolución de la uva.
«No es solamente el calor de agosto, sino el que venimos arrastrando desde mayo», explicó Vallés.
Ese calor está provocando que parte de la uva comience a pasificarse en el propio bancal, algo que repercute directamente sobre el rendimiento obtenido en bodega.
Al inicio de la campaña, alrededor del 20 de agosto, el rendimiento se encontraba entre el 70% y el 74%, mientras que esta semana había descendido hasta aproximadamente el 67%.
Una circunstancia que lleva a una paradoja: pueden entrar más kilos de uva en la Cooperativa sin que necesariamente aumente en la misma proporción la cantidad final de vino.
Actualmente, la bodega tiene ya prácticamente llenos dos depósitos de alrededor de 25.000 litros cada uno, mientras continúa recibiendo producción.
El reto de que cultivar vuelva a tener futuro
Buena parte de las reivindicaciones expresadas durante la jornada confluyeron finalmente en un mismo problema: el relevo generacional.
La Cooperativa reclamó ayudas específicas para jóvenes agricultores y cooperativistas que hagan posible que las nuevas generaciones puedan plantearse profesionalmente continuar trabajando la tierra.
También defendió una mayor promoción del vino español y, especialmente, de las variedades estrechamente vinculadas a determinados territorios.
Para Joselina Vallés, conservar la agricultura de Teulada no significa únicamente mantener una actividad económica.
Significa también preservar el moscatel, el paisaje, una forma de entender el territorio y una parte esencial de la identidad de la Marina Alta.
La presidenta calificó finalmente el encuentro como una jornada «muy fructífera», especialmente por la voluntad manifestada de mantener nuevas reuniones y continuar trasladando las reivindicaciones de agricultores y productores.

La situación del campo, el futuro del moscatel de Teulada y las dificultades que afrontan quienes todavía mantienen viva la agricultura centraron la visita realizada por el diputado autonómico y portavoz de Agricultura, Pesca y Ganadería de VOX en Les Corts Valencianes, José Muñoz, a la Cooperativa San Vicente Ferrer de Teulada.
Una jornada que llevó al representante autonómico desde las instalaciones de la bodega hasta los propios bancales y que permitió sentar alrededor de una misma mesa a representantes políticos, agricultores y productores de uva de vinificación y de mesa.
Para Joselina Vallés, presidenta de la Cooperativa San Vicente Ferrer, la visita tuvo un significado especial. Después de tres décadas vinculada profesionalmente a la bodega, reconocía que no recordaba un encuentro institucional de estas características: «En mis 30 años de trayectoria aquí en la bodega es la primera vez que nos visita un político de esta envergadura, un diputado de Les Corts».
Pero más allá del componente institucional, la reunión sirvió para poner encima de la mesa una larga lista de problemas que, según Vallés, condicionan cada vez más el trabajo cotidiano de las pequeñas explotaciones agrícolas.
![[Img #45681]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/09_2026/6168_jose-munoz-durante-la-visita-a-la-cooperativa-san-vicente-ferrer-de-teulada-junto-a-joselina-valles-y-rafael-samaniego.jpg)
«A veces ni queriendo nos dejan trabajar»
Uno de los asuntos que ocupó buena parte del encuentro fue la carga burocrática que soportan agricultores y pequeñas empresas vinculadas al sector.
Vallés resumió el malestar con una frase que, asegura, se repitió durante la jornada: «A veces ni queriendo nos dejan trabajar».
La presidenta de la Cooperativa considera que las exigencias administrativas y los controles deberían tener en cuenta la dimensión de cada explotación o empresa.
«No pueden tratar igual a un agricultor o una empresa que factura 300.000 euros al año que a una gran empresa que puede facturarlos en una semana», señaló, aludiendo a las inspecciones, controles de calidad y obligaciones administrativas que deben afrontar estructuras empresariales formadas en muchos casos por apenas cuatro o cinco trabajadores.
La protección del sector primario, las restricciones sobre determinados productos fitosanitarios, los costes energéticos o las condiciones en las que compiten los productos europeos frente a las importaciones procedentes de terceros países fueron otras de las cuestiones planteadas.
Desde la Cooperativa se defendió especialmente la necesidad de adaptar determinadas normativas a las peculiaridades de una agricultura mediterránea caracterizada en la Marina Alta por el minifundismo y por unas condiciones climatológicas cada vez más exigentes.
Vallés puso como ejemplo el cultivo de la uva, que necesita protección frente a enfermedades como el oídio o el mildiu, y reclamó que las decisiones sobre productos fitosanitarios tengan en cuenta las necesidades reales de cada cultivo.
Los daños de la fauna, otro de los grandes problemas
La presencia de fauna y sus efectos sobre las cosechas fue también uno de los asuntos centrales de la visita.
Según la nota remitida posteriormente por VOX, el grupo parlamentario considera que el aumento de determinadas poblaciones cinegéticas está provocando importantes pérdidas entre los agricultores y apuesta por la actividad cinegética como instrumento para controlar esas poblaciones.
Vallés también trasladó durante la reunión los problemas que están ocasionando determinadas especies, entre ellas el torcaz, en una campaña en la que cada kilo de uva resulta especialmente importante.
José Muñoz se comprometió, según explicó la presidenta de la Cooperativa, a mantener un nuevo encuentro para profundizar en cuestiones como la fauna, la sequía y las ayudas al sector.
La visita incluyó un recorrido por la bodega, los bancales y las instalaciones donde se realiza la selección de la uva.
Muñoz destacó durante la jornada el valor de la moscatel de Alejandría, una variedad que en esta comarca permite un aprovechamiento especialmente singular: uva de mesa, elaboración de vino y producción de pasa.
Uva de mesa y vino, «todos tenemos que ir de la mano»
Precisamente esa triple utilización del moscatel llevó a la Cooperativa a incorporar también al encuentro a representantes del sector de la uva de mesa.
Vallés quiso remarcar que ambos sectores no deben verse como competidores. «Todos vamos de la mano y todos tenemos que defender el moscatel. Ellos en su ámbito de la uva de mesa y nosotros en el de la vinificación, pero no somos enemigos».
La presidenta considera que la continuidad del cultivo depende de que exista una estrategia común que permita dar valor económico al producto y mejorar la remuneración que recibe el agricultor.
Durante la entrevista puso como referencia otras pequeñas denominaciones y territorios vitivinícolas donde el producto local ha conseguido posicionarse con precios considerablemente superiores.
Para Vallés, esa valorización termina repercutiendo directamente en quien mantiene los bancales.
La reflexión cobra especial importancia en una comarca sometida a una fuerte presión urbanística y turística. La Cooperativa también planteó la necesidad de proteger los suelos agrícolas y evitar que la pérdida de cultivos siga transformando el paisaje tradicional.
Desde VOX añadieron que el abandono de parcelas agrícolas incrementa además la vulnerabilidad del territorio ante los incendios forestales, al desaparecer zonas cultivadas que pueden actuar como discontinuidades dentro del terreno.
![[Img #45680]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/09_2026/94_uva-moscatel-entrando-en-la-bodega-en-plena-campana-de-vendimia.jpeg)
Una vendimia con casi 50.000 kilos en apenas quince días
La visita se produce, además, en uno de los momentos de mayor actividad del año para la Cooperativa de Teulada: la vendimia.
Y la campaña está dejando cifras sensiblemente mejores que las de los últimos años.
Según explicó Joselina Vallés, en apenas quince días desde la apertura de la bodega habían entrado ya cerca de 50.000 kilos de uva.
La producción se sitúa aproximadamente un 15% por encima de la registrada en 2022 y 2023, dejando al margen 2024, un ejercicio especialmente condicionado por la sequía.
Las lluvias hacían prever inicialmente una cosecha todavía mayor, pero las elevadas temperaturas están acelerando la evolución de la uva.
«No es solamente el calor de agosto, sino el que venimos arrastrando desde mayo», explicó Vallés.
Ese calor está provocando que parte de la uva comience a pasificarse en el propio bancal, algo que repercute directamente sobre el rendimiento obtenido en bodega.
Al inicio de la campaña, alrededor del 20 de agosto, el rendimiento se encontraba entre el 70% y el 74%, mientras que esta semana había descendido hasta aproximadamente el 67%.
Una circunstancia que lleva a una paradoja: pueden entrar más kilos de uva en la Cooperativa sin que necesariamente aumente en la misma proporción la cantidad final de vino.
Actualmente, la bodega tiene ya prácticamente llenos dos depósitos de alrededor de 25.000 litros cada uno, mientras continúa recibiendo producción.
El reto de que cultivar vuelva a tener futuro
Buena parte de las reivindicaciones expresadas durante la jornada confluyeron finalmente en un mismo problema: el relevo generacional.
La Cooperativa reclamó ayudas específicas para jóvenes agricultores y cooperativistas que hagan posible que las nuevas generaciones puedan plantearse profesionalmente continuar trabajando la tierra.
También defendió una mayor promoción del vino español y, especialmente, de las variedades estrechamente vinculadas a determinados territorios.
Para Joselina Vallés, conservar la agricultura de Teulada no significa únicamente mantener una actividad económica.
Significa también preservar el moscatel, el paisaje, una forma de entender el territorio y una parte esencial de la identidad de la Marina Alta.
La presidenta calificó finalmente el encuentro como una jornada «muy fructífera», especialmente por la voluntad manifestada de mantener nuevas reuniones y continuar trasladando las reivindicaciones de agricultores y productores.





















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