El Auditori celebra el preludio de la XV Muestra de Enoturismo y Gastronomía Alere/Dolia
El Auditori une la mar y el campo en la antesala de la XV Muestra Alere/Dolia
Bodega Teulada, Celler Les Basses y Caseta Vinamar protagonizaron una cata armonizada con embutidos locales antes de la inauguración de Arrels Mediterrànies. Del bosc submergit al camp
El Mediterráneo se convirtió este viernes en vino, materia, color y memoria en el Auditori Teulada Moraira. El preludio de Alere/Dolia reunió a tres bodegas de la Marina Alta en una cata de cuatro vinos salinos y abrió al público la intervención artística de Ximo Canet, un recorrido desde los bosques de posidonia hasta los viñedos, huertos y bancales del interior.
![[Img #45589]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/08_2026/4144_04-explicacion-cata-vinos.jpg)
El Mediterráneo cabía este viernes 28 de agosto en una copa, en una hoja de papel elaborada a mano y en un puñado de posidonia. El Auditori Teulada Moraira acogió una tarde en la que el vino, la gastronomía, el arte y la defensa del paisaje se fundieron en un mismo relato: el de una tierra que no puede entenderse sin mirar simultáneamente hacia el mar y hacia el campo.
La cita sirvió como preludio de la XV Muestra de Enoturismo y Gastronomía Alere/Dolia, que celebrará su jornada central el próximo 4 de septiembre bajo el lema Mare Nostrum / Mare Moscatus. Ante una sala ocupada por numerosos asistentes, la gerente del Auditori, Maite Serrat, fue la encargada de abrir la cata Brisas del Mediterráneo, protagonizada por Bodega Teulada, Celler Les Basses y Caseta Vinamar, con una muestra de embutidos locales de Domingo Carns i Embotits.
Serrat recordó que la nueva edición de Alere/Dolia está dedicada a la mar y a la forma en que esta ha modelado el territorio, sus alimentos, su economía y su manera de vivir. “La mar es algo inmenso, infinito, y abraza también nuestro territorio. El Mediterráneo ha creado en nosotros un modo de vida”, señaló antes de invitar al público a descubrir unos vinos en los que la cercanía del mar, las tierras blancas y las variedades autóctonas dejan una identidad muy reconocible.
La gerente defendió también la necesidad de proteger los conocimientos transmitidos durante generaciones y de mantener viva la historia existente detrás de cada producto. “No debemos dejar perder aquello que somos y aquello que queremos seguir siendo”, expresó Serrat, quien agradeció la participación de Tonet Puig y Pau Ruiz, de Caseta Vinamar; Joselina Vallés, de Bodega Teulada; y José María Bolufer y David Carbonell, de Celler Les Basses.
![[Img #45588]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/08_2026/8560_02-publico-cata-auditori-teulada-moraira.jpg)
El recorrido comenzó con Atrapat 2025, un vino blanco elaborado por Celler Les Basses con Trapadell, una variedad histórica prácticamente desaparecida y vinculada especialmente a Teulada Moraira y Benitatxell. Según explicó José María Bolufer, esta uva se plantaba tradicionalmente junto al Giró para aportar frescura, volumen y acidez a los vinos domésticos.
La variedad todavía no está reconocida oficialmente por la administración agrícola, lo que impide que su nombre aparezca en la etiqueta. De ahí nació la denominación del vino. “Lo hemos llamado Atrapat porque estamos atrapados en todos estos problemas administrativos”, comentó Bolufer con humor, antes de reivindicar el trabajo realizado durante años para recuperar cepas antiguas y reunir suficiente uva con la que elaborar el vino.
David Carbonell puso el acento en el valor del terruño de Teulada Moraira, caracterizado por sus margas calizas y arcillosas de color blanco, unas tierras difíciles para la viña pero capaces de imprimir una personalidad singular. El bodeguero explicó que trabajan con levaduras autóctonas y con una intervención mínima, buscando que el vino exprese la uva, el suelo y el clima mediterráneo sin quedar oculto por tratamientos o crianzas excesivas.
![[Img #45590]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/08_2026/5471_05-servicio-vino-la-sisca-de-paqui.jpg)
La segunda copa fue La Sisca de Paqui, de Bodega Teulada – Cooperativa Sant Vicent Ferrer, un blanco de Moscatel fermentado y macerado en barrica que rompe con uno de los tópicos más extendidos alrededor de esta variedad.
“La uva moscatel es dulce, pero el vino no tiene por qué serlo”, afirmó la gerente de la bodega, Joselina Vallés, al presentar una elaboración de carácter seco, intenso y dorado. El vino nació como homenaje a quien fue presidenta de la cooperativa durante 22 años y a la mujer que puso en marcha el proyecto. “Tiene su esencia, su carácter, su fortaleza y su energía”, explicó Vallés.
El proceso de elaboración incluye la maceración con las pieles y un trasiego realizado durante la luna vieja de enero, siguiendo el conocimiento tradicional transmitido por los antiguos viticultores. Se trata de una edición limitada de alrededor de 600 botellas, marcada tanto por su historia como por una mayor presencia de sensaciones salinas.
La intervención de Joselina Vallés fue también una de las más reivindicativas de la tarde. La gerente de Bodega Teulada realizó una llamada directa a los consumidores para que valoren los productos de proximidad y comprendan todo el trabajo que existe detrás de una botella.
“El vino es cultura, tradición, patrimonio, historia y gastronomía. No es solo un zumo de uva, lleva muchas cosas detrás”, defendió. Vallés relacionó el precio justo del vino con la supervivencia de los agricultores y la conservación del paisaje agrícola: “Si conseguimos vender a un precio digno, el agricultor podría cobrar uno o dos euros por kilo de uva. Ya no edificaríamos tanto, cultivaríamos más y conservaríamos mejor nuestro patrimonio agrícola”.
Celler Les Basses presentó después Gironet 2025, un tinto elaborado con Giró de Teulada Moraira y criado durante seis meses en una tinaja de barro. Carbonell destacó su frescura, su elevada acidez y su ligereza, características que permiten incluso tomarlo a una temperatura más baja que la habitual en los vinos tintos. La elaboración busca mostrar una expresión propia del Giró cultivado cerca del mar, diferente a la obtenida en otras zonas de la Marina Alta.
![[Img #45587]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/08_2026/3205_03-vinos-degustacion-alere-dolia.jpg)
La última propuesta llegó de la mano de Tonet Puig y Pau Ruiz, de Caseta Vinamar. Fue una primicia de la cosecha de 2021, todavía presentada en una botella sin etiqueta y producida en una serie de algo más de 500 unidades. El Moscatel ejerce como variedad principal, acompañado por otras uvas que aportan frescura y acidez a un vino dorado, natural y con un ligero punto de burbuja.
Tonet Puig definió Caseta Vinamar como una “bodega de investigación”, interesada en experimentar con variedades, suelos y microclimas de distintos municipios de la Marina Alta. Según explicó, el vino se ha elaborado sin sulfitos añadidos, tratamientos químicos ni filtraciones, con la intención de preservar la personalidad de la uva y del paisaje.
Puig enlazó la degustación con la memoria de aquellas familias que elaboraban embutidos, salazones, salmueras y conservas para disponer de alimentos durante todo el año. El vino, añadió, está pensado para acompañar esos sabores y limpiar en boca la grasa de la sobrasada, el morcón, la longaniza o la salchicha. “La armonía de hoy ha sido pensar en la sal, la mar, la tierra y los placeres de vivir en ella”, resumió.
![[Img #45594]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/08_2026/3578_09-ximo-canet-y-alcalde-ante-la-instalacion.jpg)
Tras la cata, el público se trasladó hasta la sala de exposiciones para asistir a la inauguración de Arrels Mediterrànies. Del bosc submergit al camp, la intervención artística creada específicamente para el Auditori por Ximo Canet, presentado como un alquimista del mar, la tierra y las especias.
El artista explicó que las dimensiones y características del espacio exigían una propuesta de gran formato. El resultado es un itinerario integrado por tres instalaciones que avanzan desde el fondo del Mediterráneo hasta los campos y viñedos de Teulada Moraira.
![[Img #45591]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/08_2026/4144_06-publico-recorrido-exposicion-ximo-canet.jpg)
La primera, El bosc submergit, introduce al visitante detrás de la pradera de posidonia para descubrir un ecosistema lleno de vida. Entre las representaciones de fondos marinos aparecen pulpos, caballitos de mar, erizos, estrellas, peces aguja, salmonetes, doradas, sargos y otras especies, algunas de ellas amenazadas. Una luz roja situada en la instalación funciona como señal de alarma frente al calentamiento del mar, la migración de especies y la degradación de los ecosistemas.
La segunda parte, Reflexes marins, propone recorrer un laberinto de papeles y estampaciones. Las figuras marinas conviven con formas que recuerdan bolsas, plásticos y residuos atrapados bajo el agua, construyendo una metáfora delicada pero crítica sobre la contaminación.
![[Img #45592]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/08_2026/9541_07-instalacion-de-la-mar-al-camp.jpg)
La intervención culmina con De la mar al camp, donde la posidonia y las cañas arrastradas por las tormentas dejan paso a los bancales, los viñedos, el moscatel, los frutos, las plantas y las tonalidades ocres y rojizas de la tierra. Los papeles reciclados incorporan posidonia, algas, hojas de vid, hierbas, cebolla, tomate, tierras y pigmentos naturales, sostenidos sobre estructuras elaboradas con cañas, cáñamo y esparto.
Canet ha empleado técnicas como el ebru, consistente en pintar sobre el agua y atrapar después las formas sobre el soporte, y el gyotaku, un método japonés de estampación utilizado históricamente por los pescadores para registrar el tamaño y la especie de sus capturas. El artista ha trasladado esta técnica al Mediterráneo, utilizando peces, plantas, tierras, especias y pigmentos naturales propios del entorno.
Nacido en Alcoi en 1967, Ximo Canet define su trabajo como un canto a la naturaleza y una llamada a preservar aquello que sostiene la vida. Su trayectoria combina pintura matérica, figuración, abstracción y experimentación con elementos naturales, y su obra se encuentra en colecciones públicas y privadas de ámbito nacional e internacional.
El alcalde de Teulada Moraira, Raúl Llobell, valoró positivamente la apertura de una exposición que, a su juicio, representa plenamente el municipio. “La exposición habla de Teulada Moraira y, por tanto, también del Auditori”, afirmó.
Llobell incidió en el diálogo entre los fondos marinos y el paisaje agrícola planteado por Canet. “Teulada Moraira es mar y montaña, mar y tierra, y el Auditori representa también todo lo que somos”, señaló. El alcalde enmarcó la inauguración en una semana especialmente intensa, en la que la clausura de la Mostra Curts de Moscatell se ha enlazado prácticamente con el inicio de Alere/Dolia.
La intervención artística podrá visitarse hasta el 11 de octubre, de martes a viernes, entre las 11.00 y las 13.00 horas. Su mensaje permanecerá durante las próximas semanas en el Auditori como recordatorio de que el bosque de posidonia, la viña, la huerta y los bancales no son paisajes independientes, sino partes de una misma identidad mediterránea que necesita ser conocida, valorada y protegida.
El preludio abre ahora el camino hacia la jornada central de Alere/Dolia, que se celebrará el viernes 4 de septiembre, a partir de las 18.00 horas y con entrada libre. El programa incluirá catas, coctelería, la exhibición culinaria La Mar Salà, actividades infantiles, degustaciones de productos de proximidad, un homenaje a los hombres y mujeres del mar y música en directo.

![[Img #45589]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/08_2026/4144_04-explicacion-cata-vinos.jpg)
El Mediterráneo cabía este viernes 28 de agosto en una copa, en una hoja de papel elaborada a mano y en un puñado de posidonia. El Auditori Teulada Moraira acogió una tarde en la que el vino, la gastronomía, el arte y la defensa del paisaje se fundieron en un mismo relato: el de una tierra que no puede entenderse sin mirar simultáneamente hacia el mar y hacia el campo.
La cita sirvió como preludio de la XV Muestra de Enoturismo y Gastronomía Alere/Dolia, que celebrará su jornada central el próximo 4 de septiembre bajo el lema Mare Nostrum / Mare Moscatus. Ante una sala ocupada por numerosos asistentes, la gerente del Auditori, Maite Serrat, fue la encargada de abrir la cata Brisas del Mediterráneo, protagonizada por Bodega Teulada, Celler Les Basses y Caseta Vinamar, con una muestra de embutidos locales de Domingo Carns i Embotits.
Serrat recordó que la nueva edición de Alere/Dolia está dedicada a la mar y a la forma en que esta ha modelado el territorio, sus alimentos, su economía y su manera de vivir. “La mar es algo inmenso, infinito, y abraza también nuestro territorio. El Mediterráneo ha creado en nosotros un modo de vida”, señaló antes de invitar al público a descubrir unos vinos en los que la cercanía del mar, las tierras blancas y las variedades autóctonas dejan una identidad muy reconocible.
La gerente defendió también la necesidad de proteger los conocimientos transmitidos durante generaciones y de mantener viva la historia existente detrás de cada producto. “No debemos dejar perder aquello que somos y aquello que queremos seguir siendo”, expresó Serrat, quien agradeció la participación de Tonet Puig y Pau Ruiz, de Caseta Vinamar; Joselina Vallés, de Bodega Teulada; y José María Bolufer y David Carbonell, de Celler Les Basses.
![[Img #45588]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/08_2026/8560_02-publico-cata-auditori-teulada-moraira.jpg)
El recorrido comenzó con Atrapat 2025, un vino blanco elaborado por Celler Les Basses con Trapadell, una variedad histórica prácticamente desaparecida y vinculada especialmente a Teulada Moraira y Benitatxell. Según explicó José María Bolufer, esta uva se plantaba tradicionalmente junto al Giró para aportar frescura, volumen y acidez a los vinos domésticos.
La variedad todavía no está reconocida oficialmente por la administración agrícola, lo que impide que su nombre aparezca en la etiqueta. De ahí nació la denominación del vino. “Lo hemos llamado Atrapat porque estamos atrapados en todos estos problemas administrativos”, comentó Bolufer con humor, antes de reivindicar el trabajo realizado durante años para recuperar cepas antiguas y reunir suficiente uva con la que elaborar el vino.
David Carbonell puso el acento en el valor del terruño de Teulada Moraira, caracterizado por sus margas calizas y arcillosas de color blanco, unas tierras difíciles para la viña pero capaces de imprimir una personalidad singular. El bodeguero explicó que trabajan con levaduras autóctonas y con una intervención mínima, buscando que el vino exprese la uva, el suelo y el clima mediterráneo sin quedar oculto por tratamientos o crianzas excesivas.
![[Img #45590]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/08_2026/5471_05-servicio-vino-la-sisca-de-paqui.jpg)
La segunda copa fue La Sisca de Paqui, de Bodega Teulada – Cooperativa Sant Vicent Ferrer, un blanco de Moscatel fermentado y macerado en barrica que rompe con uno de los tópicos más extendidos alrededor de esta variedad.
“La uva moscatel es dulce, pero el vino no tiene por qué serlo”, afirmó la gerente de la bodega, Joselina Vallés, al presentar una elaboración de carácter seco, intenso y dorado. El vino nació como homenaje a quien fue presidenta de la cooperativa durante 22 años y a la mujer que puso en marcha el proyecto. “Tiene su esencia, su carácter, su fortaleza y su energía”, explicó Vallés.
El proceso de elaboración incluye la maceración con las pieles y un trasiego realizado durante la luna vieja de enero, siguiendo el conocimiento tradicional transmitido por los antiguos viticultores. Se trata de una edición limitada de alrededor de 600 botellas, marcada tanto por su historia como por una mayor presencia de sensaciones salinas.
La intervención de Joselina Vallés fue también una de las más reivindicativas de la tarde. La gerente de Bodega Teulada realizó una llamada directa a los consumidores para que valoren los productos de proximidad y comprendan todo el trabajo que existe detrás de una botella.
“El vino es cultura, tradición, patrimonio, historia y gastronomía. No es solo un zumo de uva, lleva muchas cosas detrás”, defendió. Vallés relacionó el precio justo del vino con la supervivencia de los agricultores y la conservación del paisaje agrícola: “Si conseguimos vender a un precio digno, el agricultor podría cobrar uno o dos euros por kilo de uva. Ya no edificaríamos tanto, cultivaríamos más y conservaríamos mejor nuestro patrimonio agrícola”.
Celler Les Basses presentó después Gironet 2025, un tinto elaborado con Giró de Teulada Moraira y criado durante seis meses en una tinaja de barro. Carbonell destacó su frescura, su elevada acidez y su ligereza, características que permiten incluso tomarlo a una temperatura más baja que la habitual en los vinos tintos. La elaboración busca mostrar una expresión propia del Giró cultivado cerca del mar, diferente a la obtenida en otras zonas de la Marina Alta.
![[Img #45587]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/08_2026/3205_03-vinos-degustacion-alere-dolia.jpg)
La última propuesta llegó de la mano de Tonet Puig y Pau Ruiz, de Caseta Vinamar. Fue una primicia de la cosecha de 2021, todavía presentada en una botella sin etiqueta y producida en una serie de algo más de 500 unidades. El Moscatel ejerce como variedad principal, acompañado por otras uvas que aportan frescura y acidez a un vino dorado, natural y con un ligero punto de burbuja.
Tonet Puig definió Caseta Vinamar como una “bodega de investigación”, interesada en experimentar con variedades, suelos y microclimas de distintos municipios de la Marina Alta. Según explicó, el vino se ha elaborado sin sulfitos añadidos, tratamientos químicos ni filtraciones, con la intención de preservar la personalidad de la uva y del paisaje.
Puig enlazó la degustación con la memoria de aquellas familias que elaboraban embutidos, salazones, salmueras y conservas para disponer de alimentos durante todo el año. El vino, añadió, está pensado para acompañar esos sabores y limpiar en boca la grasa de la sobrasada, el morcón, la longaniza o la salchicha. “La armonía de hoy ha sido pensar en la sal, la mar, la tierra y los placeres de vivir en ella”, resumió.
![[Img #45594]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/08_2026/3578_09-ximo-canet-y-alcalde-ante-la-instalacion.jpg)
Tras la cata, el público se trasladó hasta la sala de exposiciones para asistir a la inauguración de Arrels Mediterrànies. Del bosc submergit al camp, la intervención artística creada específicamente para el Auditori por Ximo Canet, presentado como un alquimista del mar, la tierra y las especias.
El artista explicó que las dimensiones y características del espacio exigían una propuesta de gran formato. El resultado es un itinerario integrado por tres instalaciones que avanzan desde el fondo del Mediterráneo hasta los campos y viñedos de Teulada Moraira.
![[Img #45591]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/08_2026/4144_06-publico-recorrido-exposicion-ximo-canet.jpg)
La primera, El bosc submergit, introduce al visitante detrás de la pradera de posidonia para descubrir un ecosistema lleno de vida. Entre las representaciones de fondos marinos aparecen pulpos, caballitos de mar, erizos, estrellas, peces aguja, salmonetes, doradas, sargos y otras especies, algunas de ellas amenazadas. Una luz roja situada en la instalación funciona como señal de alarma frente al calentamiento del mar, la migración de especies y la degradación de los ecosistemas.
La segunda parte, Reflexes marins, propone recorrer un laberinto de papeles y estampaciones. Las figuras marinas conviven con formas que recuerdan bolsas, plásticos y residuos atrapados bajo el agua, construyendo una metáfora delicada pero crítica sobre la contaminación.
![[Img #45592]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/08_2026/9541_07-instalacion-de-la-mar-al-camp.jpg)
La intervención culmina con De la mar al camp, donde la posidonia y las cañas arrastradas por las tormentas dejan paso a los bancales, los viñedos, el moscatel, los frutos, las plantas y las tonalidades ocres y rojizas de la tierra. Los papeles reciclados incorporan posidonia, algas, hojas de vid, hierbas, cebolla, tomate, tierras y pigmentos naturales, sostenidos sobre estructuras elaboradas con cañas, cáñamo y esparto.
Canet ha empleado técnicas como el ebru, consistente en pintar sobre el agua y atrapar después las formas sobre el soporte, y el gyotaku, un método japonés de estampación utilizado históricamente por los pescadores para registrar el tamaño y la especie de sus capturas. El artista ha trasladado esta técnica al Mediterráneo, utilizando peces, plantas, tierras, especias y pigmentos naturales propios del entorno.
Nacido en Alcoi en 1967, Ximo Canet define su trabajo como un canto a la naturaleza y una llamada a preservar aquello que sostiene la vida. Su trayectoria combina pintura matérica, figuración, abstracción y experimentación con elementos naturales, y su obra se encuentra en colecciones públicas y privadas de ámbito nacional e internacional.
El alcalde de Teulada Moraira, Raúl Llobell, valoró positivamente la apertura de una exposición que, a su juicio, representa plenamente el municipio. “La exposición habla de Teulada Moraira y, por tanto, también del Auditori”, afirmó.
Llobell incidió en el diálogo entre los fondos marinos y el paisaje agrícola planteado por Canet. “Teulada Moraira es mar y montaña, mar y tierra, y el Auditori representa también todo lo que somos”, señaló. El alcalde enmarcó la inauguración en una semana especialmente intensa, en la que la clausura de la Mostra Curts de Moscatell se ha enlazado prácticamente con el inicio de Alere/Dolia.
La intervención artística podrá visitarse hasta el 11 de octubre, de martes a viernes, entre las 11.00 y las 13.00 horas. Su mensaje permanecerá durante las próximas semanas en el Auditori como recordatorio de que el bosque de posidonia, la viña, la huerta y los bancales no son paisajes independientes, sino partes de una misma identidad mediterránea que necesita ser conocida, valorada y protegida.
El preludio abre ahora el camino hacia la jornada central de Alere/Dolia, que se celebrará el viernes 4 de septiembre, a partir de las 18.00 horas y con entrada libre. El programa incluirá catas, coctelería, la exhibición culinaria La Mar Salà, actividades infantiles, degustaciones de productos de proximidad, un homenaje a los hombres y mujeres del mar y música en directo.




















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