La Enfarinada, una tradición del Carnaval de Teulada que se resiste a caer en el olvido
Participantes durante la Enfarinada celebrada en la plaza del Ayuntamiento en 2010 Foto Jaume Buigues
La llegada del Carnaval devuelve a Teulada el recuerdo de la tradicional Enfarinada, una costumbre popular que diversas iniciativas culturales tratan de recuperar y que, según explica el investigador y activista cultural Jaume Buigues Vila, constituye una manifestación festiva con profundas raíces históricas y un importante valor identitario para el municipio.
![[Img #44385]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/02_2026/6576_ambiente-festivo-durante-una-edicion-de-la-enfarinada-en-la-plaza-del-ayuntamiento.jpg)
La página de Facebook de divulgación histórica y etnográfica Patrimoni Cultural Teulada ha recordado recientemente la antigua tradición de la Enfarinada, una práctica vinculada a los últimos días del Carnaval que con el paso del tiempo ha ido perdiendo presencia en la localidad.
Según se detalla en esta iniciativa cultural difundida en redes sociales, esta actividad consistía en que jóvenes del municipio se lanzaran harina entre sí por las calles del casco urbano, teniendo como principal punto de encuentro la plaza del Ayuntamiento. Desde este espacio cultural se destaca que se trataba de una costumbre “la mar de divertida”, aunque también implicaba un notable trabajo posterior para los servicios de limpieza.
![[Img #44384]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/02_2026/8613_instantanea-de-la-enfarinada-celebrada-en-teulada-en-2009.jpg)
En la misma línea, la página Memòria Gràfica Teulada-Moraira ha contribuido a recordar esta tradición compartiendo imágenes históricas de la Enfarinada celebrada en 2010 y grabada por Canal 9, en las que puede observarse a numerosos jóvenes participando en esta práctica festiva en la plaza consistorial.
La Enfarinada forma parte del conjunto de costumbres asociadas al Carnaval, una celebración marcada tradicionalmente por el carácter participativo, la sátira y la ocupación festiva del espacio público, especialmente en municipios de la comarca de la Marina Alta.
![[Img #44383]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/02_2026/384_jaume-buigues-vila.jpg)
Jaume Buigues destaca el valor histórico y cultural de la tradición
El antiguo técnico de Cultura del Ayuntamiento de Teulada y actual activista cultural, Jaume Buigues Vila, explica que el origen de esta práctica “es una cosa que se pierde en el tiempo”. Según detalla, existe constancia documental de la celebración del Carnaval en el municipio a través de un reglamento fechado en 1888 que establecía normas para su desarrollo, aunque “no hace referencia directa a la enfarinada”.
Buigues recuerda que esta tradición se desarrollaba durante los denominados Darrers dies, el periodo comprendido entre el Dijous Llarder y el martes previo al Miércoles de Ceniza. Durante estas jornadas, explica, “son los últimos días en los que las personas podían comer carne”, motivo por el que estaban asociados a celebraciones gastronómicas y festivas. En este sentido, rememora costumbres familiares como la preparación del arroz en costra en el último martes de Carnaval, un plato que, según señala, “prácticamente se ha perdido con el paso del tiempo”.
Desde el punto de vista social, el investigador cultural subraya que la Enfarinada constituía un acto de convivencia y diversión colectiva. “Era una manera de divertirse, especialmente con las personas que no iban disfrazadas, a las que se les blanqueaba con harina”, explica, recordando que estas actividades se desarrollaban principalmente durante el día, mientras que por la tarde y la noche se reservaban para los bailes y los disfraces.
Buigues también señala que la tradición sufrió un importante paréntesis durante la posguerra y el franquismo, cuando las celebraciones carnavalescas fueron prohibidas. Aun así, indica que la población mantuvo parcialmente la tradición a través de actos como el Ball de Pinyata, que se celebraba con autorización gubernativa en entidades sociales como la Societat Recreativa Cultural de Teulada.
Normas, anécdotas y personajes del Carnaval tradicional
El activista cultural recuerda que el Carnaval contaba con normas no escritas que contribuían a mantener el carácter festivo y respetuoso de la celebración. Entre ellas, destaca que tradicionalmente no se permitían disfraces de carácter militar o religioso ni el uso de objetos que pudieran resultar peligrosos.
Asimismo, rescata figuras desaparecidas del imaginario festivo local, como el personaje del Orso, que según explica “era el último personaje que aparecía en el Carnaval”. Este personaje, representado por un vecino conocido como Tonet de Maria Joan, recorría las calles disfrazado con pieles y máscara, interactuando con los vecinos en un ambiente humorístico y festivo hasta la prohibición de estas celebraciones en 1940.
![[Img #44386]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/02_2026/9121_la-juventud-de-teulada-participa-en-la-tradicional-enfarinada-durante-el-carnaval.jpg)
Las causas de la desaparición y la posibilidad de recuperación
Respecto al declive de la Enfarinada, Buigues considera que uno de los principales factores ha sido el cambio en los hábitos sociales y educativos. Según explica, “las actividades extraescolares han ocupado gran parte del tiempo libre de la población escolar”, lo que ha reducido la participación en este tipo de tradiciones populares. También apunta a la falta de impulso institucional en determinados periodos.
Pese a ello, el investigador cultural considera que su recuperación sería viable. “Sería fácil recuperarla, bastaría con repartir bolsas de harina e invitar a la juventud a reunirse en la plaza del Ayuntamiento”, señala, proponiendo fórmulas de adaptación a la realidad actual.
Para Buigues, la recuperación de la Enfarinada tiene un valor que trasciende el ámbito festivo. “Es muy importante para no perder las raíces”, afirma, advirtiendo que la globalización puede contribuir a la desaparición de costumbres locales que forman parte de la identidad colectiva.
Como ejemplo, recuerda el caso de Ibi, donde esta tradición se recuperó tras décadas sin celebrarse y actualmente goza de gran vitalidad. En este sentido, realiza un llamamiento a la ciudadanía para revitalizar esta práctica, planteando que su recuperación podría implicar tanto a población infantil como adulta.
Participantes durante la Enfarinada celebrada en la plaza del Ayuntamiento en 2010 Foto Jaume Buigues![[Img #44385]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/02_2026/6576_ambiente-festivo-durante-una-edicion-de-la-enfarinada-en-la-plaza-del-ayuntamiento.jpg)
La página de Facebook de divulgación histórica y etnográfica Patrimoni Cultural Teulada ha recordado recientemente la antigua tradición de la Enfarinada, una práctica vinculada a los últimos días del Carnaval que con el paso del tiempo ha ido perdiendo presencia en la localidad.
Según se detalla en esta iniciativa cultural difundida en redes sociales, esta actividad consistía en que jóvenes del municipio se lanzaran harina entre sí por las calles del casco urbano, teniendo como principal punto de encuentro la plaza del Ayuntamiento. Desde este espacio cultural se destaca que se trataba de una costumbre “la mar de divertida”, aunque también implicaba un notable trabajo posterior para los servicios de limpieza.
![[Img #44384]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/02_2026/8613_instantanea-de-la-enfarinada-celebrada-en-teulada-en-2009.jpg)
En la misma línea, la página Memòria Gràfica Teulada-Moraira ha contribuido a recordar esta tradición compartiendo imágenes históricas de la Enfarinada celebrada en 2010 y grabada por Canal 9, en las que puede observarse a numerosos jóvenes participando en esta práctica festiva en la plaza consistorial.
La Enfarinada forma parte del conjunto de costumbres asociadas al Carnaval, una celebración marcada tradicionalmente por el carácter participativo, la sátira y la ocupación festiva del espacio público, especialmente en municipios de la comarca de la Marina Alta.
![[Img #44383]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/02_2026/384_jaume-buigues-vila.jpg)
Jaume Buigues destaca el valor histórico y cultural de la tradición
El antiguo técnico de Cultura del Ayuntamiento de Teulada y actual activista cultural, Jaume Buigues Vila, explica que el origen de esta práctica “es una cosa que se pierde en el tiempo”. Según detalla, existe constancia documental de la celebración del Carnaval en el municipio a través de un reglamento fechado en 1888 que establecía normas para su desarrollo, aunque “no hace referencia directa a la enfarinada”.
Buigues recuerda que esta tradición se desarrollaba durante los denominados Darrers dies, el periodo comprendido entre el Dijous Llarder y el martes previo al Miércoles de Ceniza. Durante estas jornadas, explica, “son los últimos días en los que las personas podían comer carne”, motivo por el que estaban asociados a celebraciones gastronómicas y festivas. En este sentido, rememora costumbres familiares como la preparación del arroz en costra en el último martes de Carnaval, un plato que, según señala, “prácticamente se ha perdido con el paso del tiempo”.
Desde el punto de vista social, el investigador cultural subraya que la Enfarinada constituía un acto de convivencia y diversión colectiva. “Era una manera de divertirse, especialmente con las personas que no iban disfrazadas, a las que se les blanqueaba con harina”, explica, recordando que estas actividades se desarrollaban principalmente durante el día, mientras que por la tarde y la noche se reservaban para los bailes y los disfraces.
Buigues también señala que la tradición sufrió un importante paréntesis durante la posguerra y el franquismo, cuando las celebraciones carnavalescas fueron prohibidas. Aun así, indica que la población mantuvo parcialmente la tradición a través de actos como el Ball de Pinyata, que se celebraba con autorización gubernativa en entidades sociales como la Societat Recreativa Cultural de Teulada.
Normas, anécdotas y personajes del Carnaval tradicional
El activista cultural recuerda que el Carnaval contaba con normas no escritas que contribuían a mantener el carácter festivo y respetuoso de la celebración. Entre ellas, destaca que tradicionalmente no se permitían disfraces de carácter militar o religioso ni el uso de objetos que pudieran resultar peligrosos.
Asimismo, rescata figuras desaparecidas del imaginario festivo local, como el personaje del Orso, que según explica “era el último personaje que aparecía en el Carnaval”. Este personaje, representado por un vecino conocido como Tonet de Maria Joan, recorría las calles disfrazado con pieles y máscara, interactuando con los vecinos en un ambiente humorístico y festivo hasta la prohibición de estas celebraciones en 1940.
![[Img #44386]](https://teuladamorairadigital.es/upload/images/02_2026/9121_la-juventud-de-teulada-participa-en-la-tradicional-enfarinada-durante-el-carnaval.jpg)
Las causas de la desaparición y la posibilidad de recuperación
Respecto al declive de la Enfarinada, Buigues considera que uno de los principales factores ha sido el cambio en los hábitos sociales y educativos. Según explica, “las actividades extraescolares han ocupado gran parte del tiempo libre de la población escolar”, lo que ha reducido la participación en este tipo de tradiciones populares. También apunta a la falta de impulso institucional en determinados periodos.
Pese a ello, el investigador cultural considera que su recuperación sería viable. “Sería fácil recuperarla, bastaría con repartir bolsas de harina e invitar a la juventud a reunirse en la plaza del Ayuntamiento”, señala, proponiendo fórmulas de adaptación a la realidad actual.
Para Buigues, la recuperación de la Enfarinada tiene un valor que trasciende el ámbito festivo. “Es muy importante para no perder las raíces”, afirma, advirtiendo que la globalización puede contribuir a la desaparición de costumbres locales que forman parte de la identidad colectiva.
Como ejemplo, recuerda el caso de Ibi, donde esta tradición se recuperó tras décadas sin celebrarse y actualmente goza de gran vitalidad. En este sentido, realiza un llamamiento a la ciudadanía para revitalizar esta práctica, planteando que su recuperación podría implicar tanto a población infantil como adulta.























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