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Teulada Moraira Digital
Lunes, 10 agosto 2015

La política y la manipulación

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En la política, existen falsos líderes que utilizan lo que está en su mano para perpetuarse en un puesto a través de la llamada guerra sucia. Suelen rodearse de un grupo de acólitos que asienten y aplauden todas y cada una de las charlatanerías de estos peligrosos sujetos.

El ego a su imagen es inmenso.  No reparan en gastarse cantidades ingentes -de dinero público- intentando manipular a las masas.

 

La  propaganda en los medios de difusión, suelen ser pobres en definiciones concretas, aunque ricas en promesas ambiguas. La continúa venta de ilusión juega un papel fundamental.

 

Suelen utilizar estos políticos o sus acólitos dos técnicas bien definidas para alcanzar su objetivos: La Ley de la Amenaza Incumplida y  La ley de la Amenaza Exagerada.

 

Sobre la primera o Ley de la Amenaza Incumplida, la población es advertida constantemente de un peligro que se cierne sobre ellos. El ciudadano percibe a través de multitud de pistas que efectivamente algo grave está a punto de ocurrir, pero cuando parece que llega el momento y que el cielo se les caerá encima, finalmente no sucede nada. Y son tantas veces las que el político somete a este truco, que finalmente la ciudadanía no hace caso de la llegada del lobo, hasta el día que es demasiado tarde y somos devorados por estos animales de la manipulación.

 

Pero aún siendo grave esta primera técnica, la que verdaderamente me preocupa es la segunda: La Ley de la Amenaza Exagerada. Supongamos que un político o sus acólitos, divulgan una mentira con el agravante de saber que sus palabras serán escuchadas por muchos. Pongamos  como ejemplo que de manera velada te hacen llegar la noticia de que te van a cortar un brazo. Uno se prepara para lo peor, pero llegado el momento, solo se limitan a cortarte un dedo. Cierto es que acabas mutilado, pero al menos te sientes aliviado porque solo piensas en que podías haber perdido el brazo entero. Ahora tu brazo es un regalo. Cuando la realidad es que desde el primer momento tan solo pretendían cortarte un dedo.

 

Esta técnica tiene un objetivo: destruir tu credibilidad

 

Cuando recibes la amenaza de que te van a cortar el brazo, lo lógico es que lo traslades a tus amigos, a tus familiares, en definitiva a la opinión pública.  Pero resulta que finalmente solo te cortan el dedo, quedando de este modo tu credibilidad afectada a ojos de los demás, que terminan tildándote de paranoico y exagerado.

 

La maniobra o guerra sucia en manipulación política en este último caso,  tiene una finalidad  que es destruir la credibilidad de los medios alternativos a ojos de la población.  

 

Pero como todo en esta vida tiene un límite,  a estos charlatanes, políticos y sus acólitos, es necesario en ocasiones recordarles el refranero español : «A cada cerdo le llega su San Martín»

 

Vicente Bolufer

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